


Otro lugar de la Saval es desde atrás, desde la población socovesa. En la mañana del lunes pasé como un cuarto para las 8 y estaba todo congelado, blanquísimo. El aire dolía en la nariz, en la cara, perfumado y de hielo. El fin de semana habían estado ensayando para el rodeo así es que pillé unas vaquillas comiendo pasto bajo la medialuna. De vuelta del trabajo, como a la 1 y cuarto, el pasto brillaba verde bajo el sol del mediodía.